La tecnología al servicio del hombre:

Las máquinas son esencialmente inertes, no hacen ni producen nada...

Eficiencia y eficacia en los negocios:

Soluciones prácticas, simples, inteligentes y a su medida...

La movilidad electrónica:

No sólo sirve para distraerse ¡produzca!...

La tecnología en casa:

Mantengase informado y tome decisiones en tiempo real...

Interconectividad 2.0:

Sincronice sus herramientas y disponga de la información real...

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miércoles, 8 de agosto de 2012

Principios de Vida


Comenzar a dar consejos a otros ha sido una causalidad constante en mi vida. Y desde que recuerdo, es algo que se me da de una manera natural. Un jefe, y amigo, me dijo en una oportunidad "Luis, tienes problemas para amarrarte las trenzas de los zapatos; pero, eres excelente para ver que está más allá del Horizonte".
Si, mi dispersión se especializa en combatir la rutina, en tenerle animadversión a los hábitos pragmáticos. Ahora bien, mi liderazgo pre - adolescente y juvenil se fue decantando y enfocando a un estilo ductor y consejero, que fue de la fuerza a la tesitura mientras transitaba las aulas de la universidad y subía por la escalera de ascensos laborales.
Sin embargo, "el vibrato gerencial" lo sigo graduando todos los días; y espero que sea perpetuo el ejercicio de afinación, el uso del "tremolo organizacional", el observar cada situación como nueva, sin contaminación, con la mente y la perspectiva abiertas.

Este eufemismo musical se me acaba de ocurrir para referirme a la eficiencia y la eficacia, dos de las vertebras de la columna que sostiene a toda organización humana.
Vale mencionar otras vertebras: La factibilidad y la viabilidad de las cosas,  en cualquier área o tema; son imprescindibles para considerar un proyecto. Por ejemplo, estos dos factores son los responsables de que si se publicita un producto con una obra de arte y esta no lo vende al público; es basura, no sirve.
Y aunque estas cualidades se parecen, son distintas; no se complementan, pueden darse independientemente o en conjunto (que es cuando se logra el objetivo). Me sirven de preámbulo para mencionar un factor que bien pudiese considerarse un "corazón pensante": la sencillez.
Así es, mientras una solución sea más sencilla y simple de implementar, mayor será su efecto en la organización. estos dos términos no tienen nada que ver con la superficialidad, con la imprecisión, con el pasar por alto los detalles.
Hago hincapié: La complejidad de una propuesta debe ser directamente proporcional a la composición de la estructura a la cual va dirigida. Hay que evitar la grandilocuencia per se, más no es sinónimo de mejor.
Tu olfato conceptual siempre debe tener a mano una pizca de café que borre el olor de la vivencia anterior (más no la experiencia): no puedes arrastrar contigo escalones de éxito ni baldes de fracasos, no debes traer moldes estrictos ni sueños imprecisos. Equilibrio, esa es la palabra y el dogma.
Por otro lado, a medida que mi pasión se ha trasladado de los textos a las vivencias y, simultáneamente, mi interés se divide a partes iguales entre la teoría y la práctica; he asumido algunas verdades subjetivas.
Primero: Sin ética personal no hay ética profesional, creo que la más grande y difícil empresa es la familia; todo parte de allí y se refleja en todo lo demás.
Segundo: La humildad es el estandarte más alto que debe enarbolarse, te permite volar con serenidad, caer suavemente y pararte de nuevo.
Tercero: La teoría es la llave de la perspectiva, la práctica es el motor de la destreza. El secreto esta en combinarlas como la vida cotidiana: Limpia tu cerebro con conocimientos nuevos a medida que surjan, ejercita tu profesión con la práctica constante.
Hay unas verdades pragmáticas (e igual de subjetivas), que asumo como mías y en las que creo firmemente:
Los problemas de una organización generalmente se deben mas a la mala aplicación de los procesos, que a la inexistencia de los mismos.
Las personas piensan que la solución esta sólo en la innovación de los procedimientos, pero nunca esta demás revisar fríamente lo que se ha venido haciendo.
Una empresa es como un ser humano, si no cambia la cabeza; no cambia el cuerpo.
Las máquinas son brutas e inertes, dependen de las personas y no garantizan el éxito.
La administración es como el sistema digestivo, de acuerdo a como se alimente (realice sus operaciones); así será lo que defeque (los resultados).
Si una organización tiene los equipos adecuados y las personas equivocadas, está condenada al fracaso.
Los empresarios quieren que les digas lo que ellos ya saben pero no les gusta hacer.
La mejor innovación es asegurarse de que una organización ejecute muy bien los procedimientos clásicos.
Obligar a un empleado a ir en contra de su salud o de sus compromisos de vida es la principal garantía para que su labor no se haga o se haga mal.
Si tu mantienes a tu lado al causante recurrente de un problema, tu eres el problema.


Luis Alfredo Quintero Ruiz
Puerto Ordaz, Venezuela.

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar"


Para el 2012, han pasado 26 años desde que se me ocurrió buscar un empleo. Y digo "se me ocurrió", porque para aquel momento no tenía la necesidad económica de conseguirlo.
Pero tenía la curiosidad, las ganas de hacer. La febril ansiedad de conocer, de aprender, de romper la rutina y el metodo de la vida según el "deber ser".
Y mucha agua ha corrido por el rio, más aguas arriba que abajo; pero gracias a dios, ha sido un caudal que me ha permitido vivir y no he dejado de aprender ni un sólo instante.
Por suerte, siempre me ha tocado una aventura, un reto y mi predisposición a decir "si, yo lo hago"; "si, yo puedo", "denme la oportunidad".
Y a los 18 años comencé este cámino, que espero me falte mucho por recorrer.
 Ahí, sin saberlo, se inició mi ínteres por el desarrollo organizacional. Yo, un mensajero - archivista al que le dieron un archivo para organizarlo en su totalidad. Ese fué mi primer diseño de clasificación, manejo y distribución de la información.
Si, para mí ha sido una bendición haber empezado como mensajero y seguir el camino jerárquico piramidal: auxiliar, asistente, analista, supervisor, jefe de área, Gerente. Fundar una empresa, y ahora dedicarme al ejercicio profesional.
Esa costumbre de pedir mis ascensos y aumentos, de verme envuelto en situaciones que desconocía; de tener como única opción la de conseguir la solución a una situación "en vivo" (y sin experiencia previa), etc., ha despertado en mí un hambre de conocimiento, unas ganas de saber de todo lo que se relacione con las organizaciones humanas (sin querer ser un sabelotodo); que aun no se me quitan ni por un segundo.
En el interín tambien me han pasado otras cosas: la universidad, el matrimonio, los hijos,  los mentores, uno que otro aprendiz, la crisis económica, el desempleo, los oficios para comer, algunos exitos, otros fracasos.
Esto le ha dado realidad y perspectiva a los conocimientos académicos, me ha permitido conciliar los teoremas con la vida cotidiana; me ha convencido de que para ser profesional sólo basta con que hagamos un oficio de la mejor manera y con el mayor empeño que nos sea posible.
También me ha permitido descubrir al mayor capital con el que debe contar una organización: Las personas. Así mismo, me ha convencido de que las maquinas son esencialmente brutas e inertes; darán los resultados, buenos o malos que sean acordes con la correcta o erronea información y manipulación que ingresemos y utilicemos al operarlas.
Hay momentos mágicos en este continuo aprendizaje: Aprender a leer, el olor de un libro nuevo, la textura de un libro usado; la primera computadora, Internet.
Aspiro que cada año que pase, tenga que modificar la redacción de este escrito, cambiarle el año; etc. Espero que alguien más me lea. Sueño con compartir todo lo que aprenda, siempre.

Con cariño,


Luis Alfredo Quintero Ruiz.
Puerto Ordaz, Venezuela.

 
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